Vivir es el Mayor de los Placeres


Hay un lugar maravilloso, un sitio en el que nacer es una fortuna y en el que vivir es el mayor de los placeres. Sevilla, la ciudad que deslumbra y que enamora.

Amanecer aquí es el mejor regalo, levantarse con el canto de los pájaros, el sonido de la ciudad y el cielo azul y despejado que nace entre azahares.

Cuando uno conoce éste lugar queda hechizado, así nuestros sentimientos quedan anclados en cada raíz,en cada palabra, en cada rostro y en cada calle.

Al pasear por Sevilla uno no sabe de dónde viene ni a dónde va, pero sí a quién pertenece.

El sol baña cada azulejo y cada adoquín. Aquí nada parece igual de un día a otro, sin embargo la perfección está presente en todos y cada uno de sus rincones.

Sevilla es un pasado lleno de personajes ilustres, restos árabes y miradas color azabache; Sevilla es un presente cargado de emociones, monumentos imponentes y jóvenes soñadores. Sevilla es y será   un regalo de dioses.

El atardecer se convierte en poesía, paseando agarrado del brazo de tu amante por sus estrechas calles;las ventanas se abren y dejan paso a la alegría,la música y el arte.

Aquí nada es llanto ni tragedia,todo es comedia y fantasía.

Incluso cuando la luna se impone, las estrellas cubren cada tejado de sinfonías.

Nuestro río, ese gran Guadalquivir que decora las zonas más hermosas de Sevilla; ese manto de sirenas y ese testigo de infinitos besos y secretos.

Soñar recobra sentido cuando uno disfruta de su ciudad, la contempla desde el horizonte y el olor característico penetra en cada poro de nuestra piel. Si volviera a nacer la elegiría de nuevo.

No todos tienen el privilegio de nacer en el sur, en éste lienzo de colores puros y lunares. Pero mi ciudad es mucho más, es el refugio de cualquier artista y soñador.

Cada tejado guarda una historia, crecer en un lugar así marca a cualquiera; ya se sabe el dicho ‘la sombra del naranjo es alargada’.

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